
La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, acompañada por el alcalde Málaga, Francisco de la Torre, y por la consejera de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Fuensanta Coves, inauguró el pasado mes de marzo la planta desalinizadora de El Atabal, en Málaga. Por Befesa, asistieron Javier Molina, Guillermo Bravo, José Marañón y Salvador Soler.
La puesta en funcionamiento de la desalinizadora de El Atabal, que ha supuesto una inversión de 64 millones de euros, soluciona una prolongada situación de falta de calidad y cantidad de recursos hídricos en Málaga, al permitir un mayor aprovechamiento de las aguas procedentes del embalse de Guadalhorce, infrautilizadas hasta ahora por su alta concentración salina.
La planta, diseñada con los mayores adelantos técnicos en materia de desalación, podrá tratar un volumen de agua que alcanza los 165.000 metros cúbicos diarios, que serían capaces de abastecer hasta a 700.000 habitantes, más de la población actual de la capital malagueña. En este sentido, está considerada como la más importante del mundo en abastecimiento urbano.
La salinidad, que en el agua de entrada oscila entre 6.500 y 850 mg/l, se reduce en la planta a menos de 400. El proceso consta de:
El proceso de ósmosis inversa se realiza en dos fases, de forma que es posible operar total o parcialmente en cada momento, dependiendo de las necesidades y las fuentes de abastecimiento de la ciudad.
Esta instalación ha sido llevada a cabo por Befesa para el Ministerio de Medio Ambiente, que ha promovido esta actuación en colaboración con el Ayuntamiento de Málaga a través de su Empresa Municipal de Aguas, Emasa.
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